martes, 15 de agosto de 2023

Cuentos cortos

 

 

Relatos cortos

 

 Divagación de un ciclista mojado

  Hoy la lluvia me ha mojado en la mañana rodando en mi bicicleta, mientras realizaba varias diligencias  en la localidad de Teusaquillo. Algunos carros que han pasado a mi lado me han salpicado con el agua lluvia de los charcos, he sentido mi ropa húmeda, adherida a mi piel. Para consolarme me he dicho a mi mismo que no todos los días son soleados y con nubes menudas en el firmamento. En la tarde, el cielo en esta localidad se ha despejado de las nubes más grávidas y oscuras, el Sol ha podido brindarnos más radiación. Así es el devenir de los días, el clima es mudable, hay azar y diversidad en la vida de los terrícolas.

Bogotá. Mayo de 2015


 

  Soy un Géminis.  
 
Salí afanado del apartamento, tenía 48 minutos para llegar puntual al concierto de la Orquesta Filarmónica. Caminé rápido hasta la Calle 24, tomé un bus; me sorprendió el número 2211 que tenía su placa. Miraba con frecuencia la hora en el reloj; descendí en la estación de la UN. Llegué agitado al Auditorio, faltaban 11 minutos para las 4.00 pm.  Compré la boleta, me correspondió el asiento H22 de platea. En el programa musical estaba la obra "Cástor y Pólux" de Rameau. Caminando hacia al puesto me dije: "Hechos aleatorios me recuerdan que soy un Géminis".

Bogotá. Octubre de 2017






Alma Máter.
Un egresado vino a recorrer el Campus de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, acompañado de un nieto. Le agradaba observar aquí la variada arquitectura de sus edificios, mirar espacios significativos para él, disfrutar de sus áreas verdes y hacer actividad física. Caminando por un sendero esta persona vio escrito con pintura negra en una pared blanca de un edificio el siguiente graffiti: “La memoria no se borra con pintura blanca”.  Se detiene y le dice a su nieto que mire esto.  
El nieto, sorprendido, lee la frase escrita y dice: Tiene chispa!
El egresado comenta: Ingenioso, pero, la memoria no se escribe sólo en las paredes ni es el medio más apropiado para hacerlo y para comunicar. Reconozco que las paredes blancas de varios edificios han sido empleados como palimpsestos durante años, donde los ciudadanos expresan ideas cortas, disconformes, sentencias.
Añade: Curioso encontrar una frase como esta este año, pues la Universidad cumple 150 años de creada, aunque este Campus sólo tiene ochenta. El Campus fue diseñado arquitectónica y paisajísticamente para tratar de ser adecuado y funcional a las facultades de la Universidad y para hacer grata la vida universitaria de su comunidad; es un conjunto de edificaciones que tienen significado arquitectónico, histórico e importancia para la educación y las ciencias colombianas. Es un ámbito particular: aquí se han realizado y hacen actividades académicas, investigativas, culturales, artísticas, deportivas, administrativas y políticas. Varias generaciones de jóvenes por sus méritos de conocimientos y capacidades han estudiado en estos edificios y un número apreciable de egresados trabajamos en diversas partes de Colombia, contribuyendo a su desarrollo. Mijo, ¡la UN es nuestra Alma Máter!  Prosigamos.

Bogotá, 2017




Un búho orejudo

Señor, ha llegado la hora de cierre de la biblioteca Atena. Comprendo, gracias. Salgo del edificio, la noche es fría, camino unos ciento veinte metros, me dan ganas de orinar, me acerco a un Roble y descargo mi vejiga. Escuchó a un ave volar, levanto mi cabeza, miro en derredor. Observo a la izquierda en un árbol pequeño, próximo, a un búho orejudo, me mira con atención, hago otro tanto. Termino de orinar, levanto la mano derecha hacia un bolsillo de mi chaqueta. El búho desconfiado vuela y lo pierdo de vista. No recuerdo haber tenido tan cerca a un ave de esta especie; no es extraño encontrarlo en un parque arborizado y que alberga un centro cultural. Los búhos son animales apreciados por Atena, además, Homero se refiera a ella como la que tiene ojos de lechuza.

                                                                 Bogotá, mayo de 2024


 
 
 
 
 

Por curioso 

Salí del apartamento donde resido al pasillo, oprimí el botón para que el ascensor viniera a recogerme. Arribó, entré, toqué el botón del primer piso. Guardé mi llavero en el bolsillo izquierdo del pantalón, abotoné mi saco, miré la ventanilla digital para saber si el ascensor había llegado al primer piso. Sorprendido, observé que se dirigía hacia los pisos superiores. Llegó al piso veinte, abrió su puerta, ninguna persona ingresó, salí a mirar. Vi, a la izquierda, los escalones de la escalera peatonal que llevaban al techo de la torre. Subí hasta la puerta, la cual estaba cerrada, la falleba horizontal de la mitad no tenía candado. Dado que nunca había estado allí, la curiosidad me hizo moverla y mirar el panorama desde esta altura. Tres chulos levantaron vuelo cuando abrí la puerta. El viento soplaba fuerte, intenté caminar pero, me quedé pasmado con lo que veía tan pequeño y vago de la ciudad, con la soledad de este espacio. Sin dudar, aunque tembloroso, cerré. No soy ave rapaz ni un curioso arrojado!

 Bogotá, septiembre de 2024

 


Por comprar un pan 

Rodando en mi bicicleta por el barrio San Fernando vi la panadería y cafetería Astropan en la la esquina de la Calle 72 con Carrera 60, me detuve frente a ella a comprar un baguette.  Estacioné mi bicicleta a la entradacasi dejo olvidado mi bolso en la canastilla. Hice el pedido del pan y fui a la caja a pagar su valor. Había cuatro personas haciendo fila, volteé mi cuerpo varias veces para observar mi bicicleta. La fila no era atendida rápida por una cajera de unos 55 años y algunos clientes de la fila a último momento pedían otras cosas. Deje de observar mi bicicleta cuando era atendido el cuarto cliente, saqué un billete de mi cartera por el valor exacto del pan. Entregué el billete a la cajera, recogí mi pan, di media vuelta y me dirigí a la salida. Oh!, mi bicicleta no estaba. Mire la calle y no vi al ladrón con mi bicicleta, miré por la carrera y tampoco. Corrí por el andén de la carrera hasta la esquina, pero no lo descubrí. Estaba sorprendido que hubiera desaparecido tan rápido. Me disgusté mucho por perder mi vehículo de transporte, la tenía hace catorce años, era una Cannondale, un modelo clásico; le había instalado accesorios buenos y útiles. Mi gringuita me sirvió mucho! ¿Por qué no le coloqué la cadena con el candado que estaba en la parrilla?

Bogotá, noviembre de 2024

lunes, 29 de mayo de 2023

La serpiente Sabanera o Tierrera

 

La serpiente Sabanera o Tierrera

La serpiente Sabanera es nativa de la altiplanicie cundiboyacense, es un ofidio que tiene la capacidad de soportar el frío y la altitud de esta región de la cordillera oriental de Colombia, el hecho que habite entre los 2000 y 3300 metros permite entender que esté presente en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Santander y Meta. Esta serpiente es un reptil delgado y de una longitud pequeña, gusta de vivir en áreas abiertas, su vida es semisubterránea, vive periodos de tiempo prolongados debajo de la superficie del suelo, aquí encuentra alimento, efectúa excavaciones y se protege de ataques de animales más grandes. La serpiente Sabanera en el dorso puede ser de color negro, café, gris azulado, gris oscuro; en el sector ventral presenta colores amarillo claro, anaranjado, verde limón, con manchas negras. Algunas serpientes enseñan en su piel, desde su cabeza hasta la cola, anillos de colores amarillos y rojizos. Tiene una cabeza pequeña, la cual al no ser prominente no se diferencia de manera notoria del resto de su cuerpo, que es cilíndrico, no voluminoso, sus ojos son pequeños y redondos (véase fotografía No. 1). Estas serpientes pueden llegar a tener una extensión de aproximadamente 40 cms., las hembras poseen un cuerpo de más tamaño que el de los machos. La serpiente Sabanera o Tierrera no es agresiva, no es venenosa, no muerde, su comportamiento es tranquilo y repta lentamente, suele evadir a los seres humanos. La serpiente Sabanera es de la familia Colubridae, subfamilia Dipsadinae, género Atractus, especie Atractus crassicaudatus, clase Reptilia, orden Squamata y suborden Serpentes, infraorden Alethinophidia.

La serpiente Sabanera se halla en áreas abiertas, en terrenos con una humedad relativa alta. Gustan de los suelos humíferos, en los cuales se pueden introducir con facilidad, excavar la tierra y establecer allí su morada, también buscan ocultarse y morar bajo ramas y troncos de árboles caídos, incluso debajo de piedras medianas y grandes. Dado que su cabeza es muy pequeña, su cuerpo cilíndrico y delgado, puede desplazarse con facilidad y meterse en el interior de la tierra (véase fotografía No. 2). En estos suelos húmedos y con materiales orgánicos que se biodegradan la serpiente Sabanera o Tierrera vive entre insectos, raíces y otros animales pequeños. En dicho medio ambiente las hembras ponen sus huevos y las crías nacen transcurridos varios meses, en el otro periodo lluvioso que sucede en el altiplano cundiboyacense, entre octubre y diciembre. En la Sabana de Bogotá se encuentra en áreas verdes conservadas, en bosques, en humedales, en laderas de los ríos, en pastizales, en potreros, en parques, tanto en el sector rural como en el urbano. Suelen vivir en lugares húmedos, próximos a donde el agua fluye como ríos y quebradas o en donde está depositada.

En sus desplazamientos por el suelo estos ofidios se mueven lentamente entre la hierba y la tierra, pueden excavar e introducirse en esta última, al hacerlo la aflojan y airean, esta capacidad que tienen de penetrar en la tierra y de vivir en su interior hace comprensible que la llamen también “Tierrera”. Suele alimentarse de lombrices de tierra, gusanos, moscos, zancudos, arácnidos y otros insectos de dimensiones menores. Cumple un papel ecológico en los ecosistemas que habita dado que controla las poblaciones de varias especies de insectos. Es una serpiente que ha estado muy amenazada de extinción por la violencia que sufre de los seres humanos (quienes creen que son peligrosas y las matan), por la destrucción de su medio ambiente, por ataques de animales como perros, gatos, ratas y aves ofensivas y rapaces. Son animales que llevan siglos viviendo en la altiplanicie cundiboyacense, a pesar que hemos alterado y reducido su hábitat y que han sido menospreciados,  son dignos de respeto y que se les trate con delicadeza. Además, merecen que sean más estudiados y que los conocimientos sobre ellos se difundan entre los habitantes del sector rural y de las ciudades de esta región de la cordillera oriental para que de manera comprensible se respeten y aprecien.

En Bogotá, las serpientes Sabaneras se pueden encontrar en los humedales, en los taludes de quebradas y ríos, en potreros, en parques, en franjas de césped, en pastizales, en las rondas de canales de ríos. No es extraño verlas deslizándose en andenes, senderos y sobre las calzadas de vías, en estos sitios las he visto golpeadas o aplastadas, hecho funesto (véase fotografía No. 3). Les gustan los lugares húmedos porque puede moverse en estos con más facilidad, sus cuerpos resisten el frío, se suelen ver en los periodos lluviosos, por lo general hacia el crepúsculo y en la noche. Cuando el agua lluvia inunda sus moradas excavadas en el suelo se ve forzada a abandonarlas y a buscar un mejor sitio. Es una especie endémica de la altiplanicie cundiboyacense,  pertenece al grupo de las serpientes inofensivas. Las serpientes Sabaneras no son venenosas, no muerden ni atacan a animales de mayor tamaño; al enroscarse en un tallo, en una rama, no lo hacen con fuerza. Cuando perciben amenazas de otro animal sus cuerpos expelen un olor fétido, que previene e induce a apartarse al potencial agresor; también tienen la capacidad de moverse más rápido y escapar. En ocasiones ante el peligro de ser objeto de violencia se aturde y permanece quieta, adopta la apariencia de un tallo sin hojas, caído de un árbol. Los prejuicios, el miedo y la ignorancia inducen a ciertas personas a matarlas cuando las encuentran, lo cual es una acción violenta innecesaria, errada y dañina. Es pertinente y educativo adelantar campañas públicas de conocimiento y respeto de la serpiente Sabanera o Tierrera, de las ranas, sapos, caracoles, cangrejos y otros animales nativos de Bogotá y la Sabana. Esta educación ecológica también compete a las cuadrillas de los trabajadores de las empresas de aseo y del Jardín Botánico de Bogotá que cortan el césped, hacen mantenimiento a los árboles y siembran otros, a los jardineros que prestan sus servicios a diversos predios.

 Los indígenas muiscas, quienes habitaban en la altiplanicie cundiboyacense cuando llegaron los conquistadores españoles en el siglo XVI, apreciaban y respetaban a las serpientes Sabaneras, para ellos era un animal sagrado (recuérdese que Bachué y su hijo emergieron de la  laguna de Iguaque, ubicada en Boyacá, y regresaron ya adultos mayores a esta misma laguna, transformados en serpientes). La figura de la serpiente Sabanera está muy presente en la simbología de los muiscas, para ellos estas serpientes son un ejemplo de sabiduría, y las relacionaban con el agua que consideraban una potencia creadora y fértil. Los muiscas las pintaron en las rocas y en los recipientes de la alfarería que fabricaban, junto a ranas, sapos, peces y corrientes de agua.

Anexo a este escrito un video que una señora efectuó hace más de un mes cuando les hablaba a unas niñas sobre una serpiente Sabanera que habían hallado en un prado cercano al Canal del río San Francisco (denominado por los Muiscas río Vicachá), entre las Carreras 62 y 63 de Bogotá), sin percatarme de su realización Deseo anotar que recuerdo haber visto esta serpiente en otros sitios de la ciudad de Bogotá como en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, en el parque de la Biblioteca Pública Virgilio Barco y en los terrenos de la Universidad Nacional de Colombia. En Bogotá la serpiente Sabanera o Tierrera se halla en peligro de extinción por las construcciones diversas que se realizan, la disminución de las áreas verdes, la contaminación y las agresiones de que es objeto; es un reptil que es nativo, inofensivo y que debemos respetar. 

La serpiente Atractus crassicaudatus no debe confundirse con la homónima culebra Sabanera (Erythrolamprus epinephelus bimaculatus), la cual presenta el vientre de color rosado pálido en el que se intercalan escamas negras y rojizas, el dorso es de color verde con escamas negras, tiene franjas negras con escamas rojas, la lengua es negra. La culebra Sabanera puede alcanzar una longitud de 80 cms., también es nativa de la sabana cundiboyacense. Reside en pastizales de páramos, bosques húmedos altoandinos, en espacios ribereños cerca de la alta montaña. Suele estar en el suelo, entre la hojarasca, puede trepar a los árboles y nadar, en este hábitat busca alimentarse de ranas, renacuajos, sapos, insectos, lagartijas. Esta culebra puede introducirse en la tierra del suelo, hacer túneles con la intención de refugiarse y para escapar en caso de peligro. Tiene la capacidad de levantar la parte de anterior del cuerpo y aplanar las costillas del cuello con el propósito de intimidar a quienes la atacan, esta actitud no la asume la Atractus crassicaudatus

Orlando Beltrán M.

Bogotá, mayo 15 de 2023.

 

  

 

Bibliografía consultada.

Relatos de la fauna silvestre en Bogotá. Guía de campo. Primera edición, noviembre de 2019.  Bogotá. Secretaría de Cultura Recreación y Deporte. Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. 2019.

R. Felipe Patermina. Víctor H. Capera-M. “Atractus crassicaudatus-Serpiente sabanera.” Catálogo de anfibios y reptiles de Colombia 3(2): 7-13.  Consultado el 20 de noviembre de 2020.

www.colsalle.edu.co/web/index.php/noticias/91-la-serpiente-sabanera-

www.es.wikipedia.org/wiki/Atractus_crassicaudatus

 

 

 

Fotografías


Fotografía No. 1









Fotografía No. 2 








Fotografía No. 3

 







Vídeo
 
  

 










 

 





 

 


miércoles, 5 de octubre de 2016

Palabras algo poéticas.

Palabras algo poéticas.

Autor: Orlando Beltrán Moreno. 



!Oh, Icaro!

Icaro, ¿por qué no hiciste caso a las recomendaciones de tu padre Dédalo y ascendiste alto por los aires?
El aleteo prolongado y la radiación solar derritieron la cera que mantenía pegadas las alas hechizas a tu cuerpo;
éstas se desprendieron y caíste en picada al mar, colisionando contra el agua agitada y ahogándote.

Icaro, la satisfacción de estar libre, el orgullo y el placer de volar te obnubilaron;
olvidaste que tus alas eran endebles y que estaban pegadas con cera.
Dédalo las creó sólo para la fuga de la prisión del laberinto del rey Minos.
En recuerdo de tu muerte trágica ocurrida en este lugar se le llama Mar de Icaro.


 Bogotá, 2014-2015. 





La Luna con apariencia de banano.

 

Mira la Luna que esta noche hay en el firmamento.

Parece un banano allí suspendido de modo misterioso.

Dan ganas de agarrarlo, pelarlo, cortarlo en rodajas,

 regarlo en un recipiente con un poco de leche de la Vía Láctea.

Aderezarlo con avena en hojuelas, gotas de miel y unas fresas; mezclar y comer.

Muchos seres podrían participar de este refrigerio galáctico.

 

Bogotá, Enero de 2016.

 



 
 


Canto súbito y estimulante.

 

Al borde de la ventana de la habitación donde estudiaba vino a posarse un gorrión,

su parada fue imprevista, pasajera.

Oteó su entorno para percatar cualquier inconveniente.

Sacudió su cuerpo y lo irguió, emitió un canto en volumen alto.

Concluido éste, miró a un lado y otro, voló.

Canto armonioso el que brindó este tenor, sin pedir nada a cambio.

Como llegó se marchó.

Quieto lo escuché y observé desde el interior de la habitación,

conmovido y estimulado me ha dejado.

 


Bogotá, Mayo de 2016, Septiembre de 2019.  

 




El ciprés

 El ciprés que veo desde mi habitación

es verde, moreno, flaco.

              Aunque lo plantaron en una franja de tierra estrecha,     

               sin profundidad y entre límites sólidos, con un propósito ornamental,

su talla y porte inspira respeto.  

 

Crece lento, derecho, apretado, firme,

Las corrientes de viento lo hacen danzar, lo sacuden.

Cuando los rayos solares lo iluminan

proyecta una sombra delgada, alargada.

Pocas aves lo visitan e ingresan a su interior.

 

Vive solo, con severidad, sin arredrarse.

No se ha torcido, es noble, de madera buena.

Ha sabido enfrentar las circunstancias del espacio donde lo plantaron.

Persevera en vivir, continua desarrollándose, es tenaz.

 

Bogotá, noviembre de 2022

 





Maniquí

 Maniquí vestido semejando una mujer joven,

con el vestuario creado por modistas habilidosas para la temporada.

Maniquí arreglado para seducir y sugerir a los clientes:

“Señoritas, en este almacén que me exhibe en su vitrina

podéis comprar el vestuario y los accesorios que porto”.

 

Maniquí vestido semejando una mujer joven,

eres una armazón material, carente de espíritu, de sentimientos.

Así te vistan semejando una mujer joven no tienes vitalidad, inteligencia.

Eres un objeto simple, tieso, frío.

 El incendio que la mirada de una mujer guapa ocasiona, no lo generas.  

   

 Bogotá, diciembre de 2022





Flores

Esbeltas, bellas, perfumadas en el jardín.

Al cortarse fueron separadas de su fuente vital.

Hoy descansan mustias en el florero.


Así mi cuerpo en la silla,

donde me siento a leer, a escribir.

Al levantarme  me duele en diferentes partes,

las fuerzas, el ánimo están gastados.


La vida humana se consume,

 cada día que vivimos.

Nos acercamos al otro extremo,

 de manera ineludible.


Pero, podría sucedernos un corte abrupto,

en cualquier momento, en cualquier lugar. 

Terminar nuestra vida.


Bogotá, junio de 2023

 

  


Pasando

Pasa el viento estrellándose contra los muros y las ventanas, ululando.

Cae una llovizna cansona, fastidia y humedece lo que encuentra.

Pasa el mirlo con una ramita en su pico.

Pasa el joven con su perro, a caminar y a que efectúe sus necesidades fisiológicas.

Pasa una pareja de adultos, conversando, a realizar sus diligencias personales.

Pasan las moscas, con sus vuelos acrobáticos, tanteando las cosas en  las que paran.

Así, va pasando nuestra vida cada día: mirando, andando por aquí y por allá.

Hablamos, leemos, caminamos, negociamos;

 comemos y bebemos, hasta hartarnos.

Decidimos estar quietos, callados, reposar.

Pero, en cualquier momento las Parcas pueden asaltarnos.

 

Bogotá, agosto de 2023


 



Río Vicachá, sois un ser vivo.

Río Vicachá, los Muiscas sabían utilizar tus aguas, 

                    cuando vivían en libertad te apreciaban y hacían ofrendas.                   

Río has sido importante en la historia de Bacatá.


Pasas por estados diferentes, a veces el caudal de agua que llevas es flaco, fluyes mansito.

En otras se te observa más nutrido, agitado, fuerte.

 En las noches las luces de las bombillas del alumbrado urbano,

  las de la Luna y las estrellas se reflejan en tus aguas.

 Cuando llueve en los cerros orientales y en el centro de la ciudad el caudal es abundante,

 tu corriente es vigorosa, sonora.


Al caer en Bacatá un aguacero crecen tus aguas y ocupas toda la capacidad del canal,

 tus aguas braman, son impetuosas, llegas a rebosarlo,

los taludes de piedra y tierra de las rondas te contienen.

Al menguar la lluvia, río vuelven a fluir tus aguas menos revoltosas,

lentamente disminuye su volumen y te mueves calmado.

Tus aguas continúan su viaje hasta desembocar en el Río Grande.


Bogotá, diciembre de 2023





Malba. 

¡Malba que guapa que estas!
A pesar que brotaste en un terreno con escombros.
Erguida, esbelta y valiente se te observa,
a pesar que existes al borde de una calzada. 

Flor gracias por estar ahí,
alegra verte cuando transito.
El viento menea tu cuerpo, parece que saludas.
Sigo mi camino y repito: Malba que guapa estas! 

Bogotá, julio de 2024










sábado, 6 de febrero de 2016

A los ciudadanos que les interese el medio ambiente.
Dado el intenso verano que está sucediendo en Bogotá las plantas diversas de jardín, los árboles, el césped y el suelo de las zonas verdes están siendo afectados por su exposición intensa y seguida a la radiación solar y por la falta de agua. Por favor, si usted quiere mitigar su falta de agua y ayudar a que sigan viviendo bríndeles agua, aunque sea residual en aceptable estado, la cual podría recoger en un recipiente plástico que pueda transportar. Las plantas, los árboles, la hierba, el suelo y los animales hacen parte del denominado conjunto de "los otros", que habitan el planeta y que tienen su vida, requieren nuestra colaboración y respeto. Mi persona riega algunos en la mañana (temprano) o en la noche.  Gracias.
Orlando Beltrán Moreno.
Enero de 2016.   


jueves, 24 de diciembre de 2015

 La obra pictórica de O. Guayasamín se expone en Bogotá.                  
Señores, recomiendo observar la exposición “Los colores de Latinoamérica” del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, que se presenta fraccionada en tres sitios de Bogotá: la Biblioteca Pública Virgilio Barco, la Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo (en la sala de exposiciones y en la sala general de la biblioteca) y el Centro Cultural García Márquez del Fondo de Cultura Económica. Esta muestra de la obra pictórica del maestro Guayasamín se presenta en tres series: Huacayñán o el camino del llanto, La Edad de la Ira y La Ternura o mientras viva, siempre te recuerdo.  Es una exposición con obras originales, compuesta de óleos, dibujos, tintas, litografías y serigrafías y de técnica mixta. Esta exposición permite a los interesados aproximarse al conocimiento de la obra plástica de este importante pintor suramericano. Puede el espectador apreciar la evolución de la obra pictórica de Guayasamín, el buen manejo de los tonos de los colores y los contrastes entre ellos, sus diferentes pinceladas, las texturas al óleo que emplea, las líneas que captan aspectos generales (varias de ellas geométricas), la abstracción que logra, los diversos planos que trabaja en sus pinturas, las dualidades que pinta, su manera de percibir lo gestual de los seres humanos (hace énfasis en los rostros y las manos), las atmósferas que crea en sus pinturas, las rayas y cierto relieve que hace en algunas obras. También se puede apreciar la influencia en su pintura, en mi opinión, del Cubismo, del Expresionismo, del arte americano, de la caricatura. Si les interesa contemplar esta exposición estupenda de la obra de Oswaldo Guayasamín traten de hacerlo pronto, antes que finalice y la lleven para otra ciudad. 
Orlando Beltrán Moreno.

jueves, 13 de agosto de 2015

La Biblioteca Pública Virgilio Barco y el parque que la contiene.

 La Biblioteca Pública Virgilio Barco y el Parque que la contiene.

El lote de terreno del Parque y de la Biblioteca Pública Virgilio Barco se ubica en Bogotá, D. C., en la Localidad de Teusaquillo, entre la Avenida Calle 63, la Carrera 60 y la paralela férrea del Ferrocarril del Norte, el lote completo tiene una forma triangular. Siendo mi persona un estudiante universitario y docente en la década de los noventa del siglo pasado estaba habituado a frecuentar las bibliotecas para leer, estudiar e investigar; me resultó grato saber en el año 1999 de la construcción de una biblioteca pública de Bogotá en un sitio que conocía y que no se hallaba lejos de mi casa [1], como la apreciada Biblioteca Luis Angel Arango del Banco de la República. Tenía la opinión que la construcción de la biblioteca era un aporte cultural importante a los habitantes de un sector amplio de Bogotá, que comprende de manera directa las localidades de Teusaquillo, Barrios Unidos, Engativá, Chapinero, Puente Aranda y Los Mártires. Considero que esta biblioteca ha tenido un impacto positivo en la vida de muchos habitantes de estas localidades que progresivamente han venido a emplear los servicios diversos que se ofrecen y que les ha permitido aprovechar mejor su tiempo libre, de habituarse a leer y a escribir, de aprender sobre diversos temas, de informarse sobre noticias varias, de tener otra opción de recreación sana. 

El parque y el centro cultural construidos enriquecieron aún más la infraestructura urbana, recreativa, deportiva y educativa de esta parte de la ciudad capital, consolidó al Parque Metropolitano Simón Bolívar y su área verde que es central e importante para Bogotá [2], se integran acertadamente al Plan Maestro del Parque Metropolitano Simón Bolívar. Obviamente la construcción del centro cultural y del parque que la alberga valorizó más su entorno y fue un aporte urbanístico valioso para la ciudad y sus ciudadanos, erigió un espacio público de calidad y que es bello (véase fotografía No.1). Este tipo de obras públicas son necesarias, renovadoras, benéficas y útiles construirlas en otras zonas de Bogotá que carecen de ellas, prestan servicios culturales, educativos, artísticos, informativos, recreativos y de reunión social, que son provechosos para una sociedad que pretende ser democrática, ayudan a convivir mejor; estos centros culturales contribuyen a que los ciudadanos tengan la posibilidad de un desarrollo humano más integral. Estos edificios culturales públicos han descentralizado en Bogotá la demanda de espacios de lectura, de artes, de música, de teatro, de cine y para otros eventos culturales; los variados servicios educativos, artísticos y culturales que en estos se ofrecen de manera gratuita los hacen accesibles a los ciudadanos y les ofrecen otras alternativas de recreación, de cultivar su razón. Estas obras desmienten a quienes consideran que sólo lo privado es lo que posee calidad, lo público puede y debe ser de calidad buena en una democracia genuina, que no segregue y excluya a ciudadanos, que no acepte la corrupción, los desfalcos, los fraudes, ni malgastar los dineros públicos en obras mal hechas, inadecuadas, inconclusas. 

En mi escrito sobre el centro cultural y el parque que la contiene vuelvo sobre los recuerdos que tengo de ellos al frecuentarlos en diversos días durante los catorce años que llevan abiertos al público de la ciudad, para mi persona la biblioteca se ha tornado importante como habitante bogotano de las localidades de Barrios Unidos y Teusaquillo y como ser humano que se ocupa de leer, escribir y estudiar. La exposición de lo que he escrito al respecto la voy a desarrollar en los siguientes apartados: 1. La biblioteca y el parque. 2. El lago ceremonial y la ludoteca. 3. Reflexión final. 


1. La biblioteca y el parque.

La construcción del centro cultural y el parque me generó expectación, como años antes me la causó la creación del Parque Metropolitano Simón Bolívar (otra obra paisajista y arquitectónica sobresaliente, a pesar de que no se hicieron todas las obras planeadas originalmente por los arquitectos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá), el lote de terreno, que tiene forma de triángulo escaleno, fue un depósito de residuos constructivos de dicho Parque al que es próximo por el costado oriental. La tierra y los escombros fueron apisonados y el nivel del lote obviamente sufrió alteración respecto del piso del andén perimetral, toda la masa térrea fue dejada asentar varios años. En 1999 empezó la construcción de la biblioteca y el parque de manera progresiva, lo cual implicó horadar y transformar este montículo levantado; cuando pasaba por el lugar miraba cómo evolucionaba la construcción de este proyecto arquitectónico, cultural y paisajístico. La inauguración de la biblioteca acaeció en diciembre 20 de 2001, cuando se abrió al público vine a conocerla, a caminarla; me sorprendió favorablemente el diseño arquitectónico hecho por Rogelio Salmona [3]. Su diseño ofrece a los usuarios distintos espacios para que puedan leer, escribir o estudiar de manera satisfactoria; el usuario puede escoger el puesto que más le agrade y sirva para su labor intelectual.  

Me agradó mucho que la biblioteca estuviera en un parque de topografía variada y para recreación pasiva, también diseñado por el arquitecto Salmona, con corrientes y espejos de agua fluyendo en su proximidad y animando al edificio y al parque, con jardines y árboles jóvenes plantados de acuerdo al diseño paisajista y a una selección diversa de especies vegetales. El parque tiene taludes resultantes de las horadaciones efectuadas en el lote de terreno para diferentes propósitos, en su suelo fue sembrado un césped apropiado y se construyó una red de senderos peatonales y un andén amplio que circunda el conjunto. Tanto los senderos como el andén se construyeron con baldosas cuadradas, pequeñas (fabricadas con el mismo material de los ladrillos), que armonizan bien con la fachada de ladrillo a la vista del centro cultural edificado.

En los primeros meses de apertura al público de la biblioteca era muy agradable leer y efectuar apuntes a mano porque había un ambiente cortés en las salas y se respetaba a quienes leían, escribían o estudiaban, los usuarios eran pocos, por otra parte, existían empleados que se preocupaban por atender y orientar bien a los ciudadanos y por mantener el orden y un comportamiento adecuado en su interior. El mobiliario de la biblioteca era nuevo y cómodo, la iluminación y la ventilación son adecuados para la lectura y la escritura en las salas (véase fotografía No.2). Los pisos en madera le dan calidez a las salas y contrastan bien con el ladrillo de las paredes y el hormigón armado de las columnas y placas (el cual fue vaciado con destreza porque sus superficies son parejas, no tienen rebabas abultadas ni huecos vastos). Este ambiente propicio para la lectura, la escritura y el estudio se ha deteriorado por comportamientos maleducados de usuarios y empleados, y por acciones equivocadas y omisiones de quienes manejan la biblioteca y controlan el funcionamiento de las salas. Puestos de lectura ubicados en el primer nivel al costado oriental de la Sala general de lectura (encajados en la pared, los cuales están divididos de manera simétrica por columnas cilíndricas), han sido tomados de modo arbitrario y descomedido con los lectores para instalar puestos de labores de empleados de la biblioteca con escritorios, teléfonos fijos, computadores, archivadores, que generan ruidos y charlas que fastidian (véase fotografía No.3). Molesta al lector y a quien estudia en las salas los timbres telefónicos, las conversaciones en voz alta (inclusive las que suceden en el pasillo del tercer nivel donde hay oficinas administrativas), las personas que caminan por las salas charlando y riendo y estrépitos (como los producidos por grupos de músicos y sus amplificadores de sonido en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, por los propietarios de equipos de sonido que reproducen música grabada cerca de la biblioteca en vehículos, en reuniones efectuadas al aire libre). 

Los usuarios de la biblioteca pueden acceder de manera abierta y directa a los libros que les interesan leer porque están colocados ordenadamente y numerados en estantes en las salas, según los campos del saber humano, de las Artes, de las tecnologías, de oficios, etc. Consultando previamente el catálogo informático de la biblioteca, el cual se puede examinar en la red de computadores dispuesta para los usuarios para tal propósito, se puede saber si el libro que se busca lo tiene la biblioteca, si lo posee y está disponible, con su número topográfico puede buscarse y leerse en una mesa o silla. Las lámparas que proporcionan luz eléctrica en varias mesas de la Sala general de lectura están dañadas hace tiempo, los usuarios esperan y solicitan que pronto las arreglen porque son muy útiles cuando los días son obscuros y en la noche. En la Sala de Literatura varios tubos fluorescentes ubicados en la parte superior de los puestos de lectura individual tampoco sirven. 

Considero discutible que la administración anterior haya suprimido una sala de trabajo individual que tenía un conjunto de cubículos en madera y vidrio, hace dos meses aproximadamente, sin consultarle a los usuarios, en vez de ser mejorada y promocionar su existencia [4] y buen uso. Estimo que hay usuarios de la biblioteca, investigadores, que prefieren trabajar solos y en silencio. Durante el trabajo de desmonte de los cubículos se causó daño a una columna que supongo se reparará apropiadamente y que no se dejara deteriorada. Es criticable la tendencia de la administración anterior de la biblioteca de disminuir puestos de trabajo individuales a los usuarios. 

Una vez que la biblioteca se puso en funcionamiento para el público mi persona empezó a venir a ella a conocer los libros que estaban disponibles para leer sobre los temas que en el momento más me interesaban; la curiosidad y la sorpresa de encontrar títulos y ediciones que no había consultado me hizo efectuar lecturas inesperadas. He visto a lectores de diferentes edades absortos en la lectura de los libros que leen, a veces expresan sus sentimientos. La calidad arquitectónica de la biblioteca hace grato leer, escribir y estudiar en su interior; sus espacios animan a los usuarios al estudio, a la reflexión, a crear. He aseverado en varias oportunidades que la Arquitectura tiene una componente artística apreciable, esto se constata en la Biblioteca Pública Virgilio Barco, su arquitectura es rica en las estructuras, en los espacios y formas creados, en su disposición, en el trabajo con el hormigón armado, el ladrillo, las baldosas y la madera (véase fotografía No.4). El arquitecto Rogelio Salmona tuvo en cuenta muchos detalles para su construcción, por ejemplo, supo ubicar la biblioteca y dotarla de suficiente luz natural a través de las ventanas y lucarnas, en las superficies parejas y visibles de las placas de hormigón armado se emplearon moldes para dejar en bajo relieve unas series de triángulos isósceles alargados que se tocan con el vértice que forman sus lados más largos en la mitad del lado más corto del triángulo isósceles siguiente, esta series de triángulos se repiten a una distancia simétrica. También emplea ladrillo moldeado para trazar líneas de relieve en las paredes, para sustituir las aristas filudas de algunas paredes, en los marcos de puertas, vanos y ventanas, para realizar tejidos de relieve completo en paredes de dimensiones menores, para hacer el lomo de muros pequeños. En la parte superior del centro cultural se pueden observar los volúmenes orgánicos aterrazados que le conforman, relacionados a través de espacios mediadores intersticiales, que les comunican y que se pueden caminar, se ven las lucarnas, líneas quebradas y angulosas en la cara externa del techo norte (construidas con ladrillos de un color oscuro), un auditorio con gradas al aire libre hacia el costado sur, áreas pequeñas con plantas de jardín sembradas, por otra parte, pueden contemplarse varios campos visuales en derredor que se extienden hasta el horizonte. 

El edificio del lado sur del centro cultural, donde se encuentran en el tercer nivel una sala para exposiciones de obras de arte y en el piso principal una sala amplia (múltiple) que ha sido empleada para realizar actividades culturales diversas, tiene adjunto a ésta, en el exterior y al aire libre, un auditorio pequeño construido en hormigón armado, que es accesible desde el interior. En el primer nivel del centro cultural se hallan tres salones de variadas dimensiones, una cafetería pública, un salón de tareas para los estudiantes y otros usuarios, dos baños públicos para mujeres y dos baños públicos para hombres. Estos salones y espacios públicos comparten un vestíbulo que permite la circulación de las personas y es un espacio mediador y de encuentro, dispone de una puerta por el lado oriental que permite su ingreso y salida. Este vestíbulo tiene una iluminación con luz solar en el día gracias al ventanal oriental, el cual posibilita observar el espejo de agua y el paisaje externo (que se extiende hasta los cerros orientales y el firmamento). Los tres salones de este nivel se han empleado para la venta de libros, obras artísticas y musicales, artesanías; para efectuar cursos, talleres, cafés literarios, lecturas y escrituras, clubes de habilidades manuales, etc. Los baños ubicados en este primer nivel son para uso del público que utiliza los diversos servicios del centro cultural, considero que son estrechos e insuficientes (en particular cuando vienen un gran número de personas), su ventilación no es satisfactoria. 

Recorrer el parque y la biblioteca, leer su arquitectura, observarlos en su relación e interacción, en sus nexos con la ciudad, la Sabana de Bogotá, contemplar el paisaje con las montañas al fondo, es un paseo agradable, posibilita conocer este espacio público diseñado por un arquitecto que sabía de su profesión, que apreciaba la ciudad y su entorno natural (véase fotografía No.5). Este centro cultural es uno de los espacios públicos emblemáticos de la Bogotá contemporánea. 

La biblioteca tiene una Sala Infantil de Lectura separada de la Sala General, se llega a ésta desde la Sala General atravesando el vestíbulo del segundo nivel [5] y un puente peatonal cubierto que cruza el eje Norte-Sur del centro cultural. La Sala Infantil de Lectura posee una forma rectangular, está en la parte occidental del centro cultural, es un espacio diseñado de modo apropiado para que los niños y niñas lean de manera agradable, cuenta con un mobiliario adecuado para el uso de ellos y ellas. Las ventanas que posee esta Sala Infantil por sus lados oriental, occidental y las lucarnas en la parte superior le proporcionan una buena iluminación. En la parte media de esta Sala hay en el suelo un espacio deprimido, donde los niños se pueden sentar sobre una banca de madera alargada que lo bordea, adosada al piso en madera laminada de la sala, dotada de almohadillas de espuma, con sus padres o acompañantes a leer o hacer otras actividades. La Sala Infantil también tiene un espacio de Internet y Multimedia dotado de quince computadores para uso exclusivo de los niños. En esta sala se encuentra hacia el costado occidental una Sala de Lectura para Bebés, de forma redonda y de dimensiones pequeñas. La Sala Infantil de Lectura dispone de una ludoteca, un taller creativo y baños para los niños. En el exterior del costado occidental de la Sala Infantil de Lectura hay un patio rectangular al aire libre al cual se puede acceder desde el interior. 

Venir a emplear los servicios del centro cultural puede despertar el interés en los niños, jóvenes y adultos por la lectura, la escritura, las ciencias, la literatura, las bellas artes, la música. La seguridad en el parque y sus alrededores ha de ser permanente y diligente para respaldar a los diversos usuarios que frecuentan el lugar, las actividades que se realizan y por el adecuado uso del parque y del mobiliario existente, requiere de control para que funcione de modo eficiente; estimo que no se ha prestado de modo continuo y cabal. Al arquitecto Rogelio Salmona le preocupaba que hubiese un oportuno mantenimiento de los espacios construidos, varias veces estando mi persona leyendo en la biblioteca lo vi recorrerla acompañado, en dos ocasiones me lo encontré caminando solo por el parque. Lamento que ciertas corrientes y caídas de agua que fluían luego de la inauguración del centro cultural hayan dejado de funcionar y no se hayan reparado, contribuían a la animación y al ornato del conjunto de edificaciones y del parque. En mi opinión la apropiada y oportuna conservación del centro cultural y del parque ha decaído hace varios años, en algunos partes se observa deterioro físico y vandalismo. Las filtraciones del agua lluvia en diferentes puntos del centro cultural son consecuencia de su deterioro con el paso del tiempo y de deficiencias en las placas de concreto construidas que han causado daños, molestias y gastos, y los siguen ocasionando, se debe tratar de hacer arreglos bien ejecutados, con materiales idóneos y que sean duraderos. 

El servicio de vigilancia interna que tiene actualmente la biblioteca es negligente con comportamientos descorteses de usuarios en las salas de lectura, algunos vigilantes son pasivos e indiferentes con éstos. Los empleados que atienden en las salas tampoco intervienen para corregir estos comportamientos palurdos, ellos mismos a veces se les ve charlando en grupo y haciendo su labor de modo negligente. Evitan así tener disgustos y problemas con estos usuarios, pero no educando y permitiendo que comportamientos anómalos se tornen habituales en el interior de la biblioteca y que perturben a quienes laboran aplicados. Da la impresión que a varios vigilantes y empleados la rutina diaria de su trabajo, la falta de convicción, de motivación y de una supervisión efectiva del mismo los ha tornado laxos. En ocasiones los usuarios perturbados son los que tienen levantarse e ir a reconvenir a los que se comportan groseramente, suscitándose reacciones negativas y disgustos. 

Al visitar seguido la biblioteca y el parque se han tornado en espacios apreciados por mi persona, resulta agradable estar en ellos, utilizar los servicios que se ofrecen a sus usuarios y participar en las actividades que se realizan. He tenido la impresión que con el paso del tiempo el número de usuarios de la biblioteca ha crecido, en la actualidad se están atendiendo en promedio unas 740 personas diariamente.  He conocido de vista a jóvenes hombres y mujeres colaborando en las salas (varios de ellos estudiantes universitarios), curiosamente los bibliotecarios no los he tratado ni conocido personalmente -tengo la impresión que son pocos, que éstos se han marginado de las salas y que han estado distantes de los usuarios y del trajín diario en las salas, situación que ha propiciado fallas en estas. Deseo que el comportamiento de los usuarios, empleados y vigilantes en las salas mejore. Para los usuarios de la biblioteca ha de ser satisfactorio ir allí a leer, escribir o estudiar, juzgo que la administración debe perseverar en propiciar que sientan gusto de estar en las salas efectuando estas actividades, el diseño arquitectónico de la edificación y el parque ya contribuyen a ello. Los usuarios también debemos colaborar a la consecución de este propósito practicando la urbanidad y la cultura ciudadana que conocemos. 

El centro cultural y el parque tienen relaciones significativas con la ciudad, con la Sabana de Bogotá, con las montañas, con las nubes, con el cielo. El arquitecto integró de modo inteligente su proyecto en el entorno. En un espacio central y declinado del camino peatonal que conduce del costado oriental del parque al centro cultural, en el eje Oriente-Occidente del diseño arquitectónico, se encuentra una escultura de Eduardo Ramírez Villamizar, en hierro oxidado, que es un aporte artístico relevante al lugar [6] (véase fotografía No.6), al cual se incorpora de modo acertado, parece un ave grande (un cóndor) posada en el suelo que mira hacia el oriente. Adjunto al andén perimetral del parque y al borde del césped de éste se construyó una ciclovía que se introduce en él ascendiendo por el costado oriental, prosigue en un corto trayecto plano y desciende por el costado occidental del parque; las personas pueden circular con sus bicicletas por las dos secciones de la ciclovía, en sentidos contrarios, respetando las normas de tránsito y sin abusar de la velocidad para evitar colisiones y atropellar a los peatones. Hay personas que les gusta venir al parque de la biblioteca a caminar, a realizar gimnasia, a cambiar de ambiente un rato y relajarse; es una falta de cultura ciudadana traer sus mascotas a efectuar sus evacuaciones de vientre y no recoger sus excrementos, también lo es liberarlos de tenerlos sujetados con sus correas. El parque es accesible por los ciudadanos que se desplazan a pie por varios caminos, por sus tres costados; para llegar al centro cultural por su entrada principal hay que efectuar un recorrido particular, que estimula el deseo de arribar a él para usar sus servicios y/o disfrutar de sus espacios construidos. Para introducirse con automóvil al centro cultural y al parque sólo es factible por el Occidente, movilizándose por la Carrera 60 en sentido sur – norte, ingresando al estacionamiento vehicular localizado en el sótano. 

 

2. El lago ceremonial y la ludoteca.

En el extremo sur del eje Norte – Sur del conjunto se encuentra un espacio abierto, circular, denominado “Lago ceremonial”, constituido por un estanque central y una galería circulatoria con cubierta plana, que es soportada por columnas, fabricadas estas dos últimas con hormigón armado (véase fotografía No.7). Este espacio no se ha sabido integrar al centro cultural, ha estado sub-utilizado durante varios años, aquí se podrían efectuar exposiciones de artes plásticas, de artesanías, de plantas y flores, presentaciones de grupos musicales, de mímica y danza, charlas, reuniones sociales, rituales muiscas, etc.; en algunas de sus paredes se han escrito palabras y pintado figuras (de modo subrepticio), signos. La galería circulatoria y el estanque con sus dos canales en hormigón armado que descargaban agua en él, sus jardines, lo hacen un espacio atractivo dentro del parque, mantiene relación con el centro cultural a pesar de su autonomía y separación, como la ludoteca que se halla un poco más allá; ambos hacen parte de éste.

Del Lago ceremonial se pasa caminando un corto trayecto a la ludoteca, ubicada hacia el Sur-Oriente del parque, ésta es un volumen rectangular con superficies de vidrio por sus lados oriental y occidental, de una planta con una sala, dotada de baños para niños, un puesto de control y entrega de juegos y juguetes didácticos, con cuartos y un patio pequeñito atrás a cielo abierto. La ludoteca tiene una cubierta en forma de arco hecha de hormigón armado y con ladrillo a la vista, por ambas caras, adicionalmente tiene adherida una galería circulatoria larga y con cubierta plana, que sustentan columnas, hasta su Administración (véase fotografía No.8). Entre las edificaciones de la ludoteca y su administración hay un pasaje peatonal que las escinde. La ludoteca es manejada actualmente por el Instituto de Recreación y Deporte de Bogotá, es un espacio que atiende niños de 11 meses a 5 años para que jueguen, aprendan y fantaseen con juegos y juguetes didácticos adecuados, dirigidos por pedagogos infantiles y personas que saben de recreación infantil, han habido periodos de tiempo en que sus servicios han estado suspendidos y cerrada. 

 

3. Reflexión final.

El parque y el centro cultural son espacios públicos de calidad de la ciudad capital, brindan servicios que hacen grata la existencia de los ciudadanos, que contribuyen a su formación, a su esparcimiento, a favorecer la convivencia social y democrática, a satisfacer su derecho a la educación, a la información, y a la recreación. Estimo que estos dos lugares son de lo más bellos y útiles construidos para la ciudadanía de Bogotá en los últimos años, en particular para los ciudadanos de las localidades que le son próximas, hay que conocerles, emplear sus servicios, apreciarlos y cuidarlos. Si el ámbito de la biblioteca es apropiado para leer, escribir y estudiar hay que aprovecharlo para estas labores y ser fructífero en ellas. He conocido personas que vienen de barrios distantes a utilizar algunos de sus servicios, critican que el transporte público no opere mejor y las congestiones vehiculares, el dinero y el tiempo que gastan en su movilidad. Es evidente que hay sectores de la ciudad que necesitan estos centros culturales junto con otra infraestructura pública. Los ciudadanos que habitamos en Bogotá tenemos que solicitar que estas obras públicas que benefician y sirven a la comunidad en general sean allí construidas, de acuerdo a un plan de obras prioritarias, bien financiadas y realizadas; la participación y veeduría de los ciudadanos en la adjudicación de las obras al mejor licitador y en su ejecución correcta es conveniente. En Bogotá en las últimas décadas los edificios públicos y los espacios de uso común de los ciudadanos son de dimensiones amplias y de factura buena, han sido hechos con otros criterios estéticos y de acuerdo a diseños arquitectónicos elaborados y de calidad. En la Bogotá contemporánea a lo público se le ha reconocido la importancia que tiene en una sociedad democrática [7], es objeto de una mejor atención y aprecio.  

Orlando Beltrán Moreno.

Bogotá, D. C., Julio 11 de 2015. 

 








Fotografías [8].



No.1. La fachada oriental del centro cultural en la cual se aprecian de izquierda a derecha los edificios de Exposiciones de obras artísticas, del Auditorio, de la Sala de Música y la biblioteca. Pueden observarse los volúmenes con sus varios niveles, sus terrazas, las lucarnas y las formas variadas de los edificios del  centro cultural, con un diseño arquitectónico orgánico. También se ven los taludes construidos en esta parte del parque, algunos de los árboles sembrados y el césped parejo. Un sendero peatonal atraviesa los taludes, se ve a varias personas caminando por él. La fotografía se realizó desde el borde del espejo de agua mayor localizado en la parte oriental del Parque Metropolitano Virgilio Barco. 















No.2. La Sala general de lectura en el primer nivel, vista desde la escalera noroccidental. Puede apreciarse su forma de hemiciclo, las columnas verticales y horizontales, que sustentan los niveles de esta sección de la biblioteca, las placas fabricadas con hormigón armado, la buena iluminación con la luz solar que captan sus ventanas. En la parte superior, a la izquierda, se alcanza a ver algo de la Sala de Literatura, a la derecha se contempla una escalera curva y larga que desciende a la sala general y en el segundo nivel (a la derecha) una parte del área de referencia.













No.3. Al fondo de esta sección de la Sala general de lectura de la biblioteca se observa en la pared un puesto de lectura para dos usuarios que abusivamente ha sido adoptado como puesto de trabajo de un empleado. Se le ha añadido un escritorio con su silla, computador de escritorio, teléfono fijo, tiene dos archivadores y objetos varios, todo esto es como una oficina insertada de feo modo en este lugar de lectura. Con otros puestos de lectura de esta sala ha sucedido algo parecido.  












No.4. La Sala general de lectura desde la parte media del primer nivel, a la derecha se ve una escalera curva que asciende al siguiente nivel, al fondo puede mirarse una rampa en hormigón armado, un círculo construido en la pared que posibilita una mejor iluminación y ventilación en la Sala de Internet y Multimedia, una continuidad espacial y belleza arquitectónica en esta parte de la biblioteca. También son notables las curvas de las placas en hormigón armado de los niveles superiores y los rayos solares difundiéndose por el interior. Contemplar su arquitectura produce una satisfacción placentera. 













No.5. Fachada nor-occidental de la biblioteca, se observa su forma semi-circular, el estanque que la rodea con esta forma y con el agua fluyendo, los prados del parque y los cerros orientales al fondo. Pueden apreciarse con claridad los relieves simétricos tejidos en la pared de ladrillos, los vanos de las ventanas, el balcón semi-circular en el segundo nivel, la azotea semi-circular del tercer nivel, las ventanas inclinadas de los niveles superiores. Fotografía tomada desde el nor-occidente del parque.   













No.6. La escultura “Homenaje Muisca”, de Eduardo Ramírez Villamizar, que elaboró en hierro oxidado, en un espacio del parque que tiene un ligero declive que hace factible que el agua lluvia se acumule allí, refleje y juegue con la escultura y su espacio. Al fondo se aprecian el prado y los árboles sembrados, las fachadas del edificio de Exposiciones de obras artísticas y del Auditorio del centro cultural. Fotografía tomada desde la parte oriental del parque.  













No.7. El denominado “Lago ceremonial” con su forma circular, su espejo de agua adornado con jardines donde ha sido plantado Papiro, las canales en hormigón armado que descargaban el agua que fluía por ellas y su galería circulatoria con columnas y cubierta plana sobre la cual se puede caminar. Los muros de este espacio se construyeron en hormigón armado. Al fondo se atisba la ludoteca, una edificación de una planta. Fotografía efectuada desde un punto superior en el prado del costado occidental del parque. 













No.8. Las edificaciones de la ludoteca (a la derecha) y su administración (a la izquierda), con su galería con columnas y cubierta plana que permiten ir caminando de un sitio a otro resguardados de la lluvia o de los rayos solares intensos, y realizar actividades al aire libre. Los ventanales de los lados de estas edificaciones posibilitan aprovechar bastante la luz solar en su interior. Fotografía realizada desde la parte superior de un talud que se halla hacia el occidente del parque.












Notas.

[1] La casa donde residía en este año se localizaba en el barrio Quinta Mutis de la localidad de Barrios Unidos; movilizándome por la Avenida Calle 63 hacia el Occidente podía llegar expedito al parque y la Biblioteca Pública Virgilio Barco.

[2] Considero más preciso afirmar que aquí se construyó un centro cultural porque son varios los edificios diseñados arquitectónicamente para cumplir distintas  funciones culturales que se complementan. La biblioteca es el edificio principal y el que a mi juicio tiene más calidad arquitectónica.

[3] En mi opinión el diseño arquitectónico de la Biblioteca Pública Virgilio Barco se encuentra relacionado con el de la Biblioteca “Ernesto Guhl Nimtz” del edificio de Post-Grados, denominado “Rogelio Salmona”, de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, que el arquitecto Salmona presentó a las directivas de la Universidad en Abril de 1996. 

[4] Esta sala por encontrarse en un lugar apartado del segundo nivel de la biblioteca no era conocida por la mayoría de los usuarios. 

[5]  Este vestíbulo es amplio, es un espacio mediador entre las edificaciones del centro cultural, posibilita la confluencia de personas, que se encuentren y el tránsito de estas hacia los lugares de su interés, tiene buena iluminación de luz solar y ventilación. El ventanal oriental ofrece a los visitantes un panorama estupendo del paisaje externo, en particular de los cerros orientales de Bogotá; el ventanal occidental permite observar un patio a cielo abierto, dos caminos peatonales que permiten el ingreso al centro cultural por la entrada principal, la fuente escalonada y el lado oriental de la Sala Infantil de lectura.

[6] Es deplorable que esta escultura no posea una placa con el nombre de su autor, su título, el material en que se realizó y la fecha en que se construyó. Esta carencia hay que subsanarla y evitar que sea dañada por personas con deficiente civismo. El taller de Apreciación del Arte que se realiza en la biblioteca podría  promover el conocimiento de esta escultura y la obra del escultor colombiano Eduardo Ramírez Villamizar (Pamplona, Santander, 1922 – Bogotá, 2004); me ha sorprendido que los instructores de este taller la hayan ignorado, mi persona la mencionó en varias ocasiones en este taller, hice la  anotación que le faltaba una placa que la identificara. Esta obra es un ejemplo del arte abstracto, geométrico, simétrico que efectuaba Ramírez Villamizar.  El nombre dado a esta escultura es “Homenaje Muisca (Homenaje a Virgilio Barco Vargas)”, según lo indica la publicación del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural intitulada “Bogotá un museo a cielo abierto. Guía de esculturas y monumentos conmemorativos en el espacio público”. Vol. I. Bogotá. 2008. pág. 365.    

[7]  El historiador Fabio Zambrano Pantoja asevera a este respecto lo siguiente: "Ahora lo público es lo sagrado". En: Historia de Bogotá. Vol.3: Siglo XX. Bogotá. Alcaldía Mayor de Bogotá. Villegas Editores. 2007. p.12. 

[8] Estas fotografías han sido efectuadas por Orlando Beltrán Moreno con una cámara fotográfica digital.